¿Tiene un perro más derechos que un niño?

Una pareja consigue la “custodia compartida” de un perro.

Leo perplejo en el diario ideal.es que una vecina de Linares, tras la ruptura con su ex-novio, había recurrido a los tribunales para continuar viendo y manteniendo relación con su mascota. Tras 8 meses de procedimiento, el juzgado número 2 de Andújar ha fallado a favor de la vecina, fijando un régimen compartido por meses.

No es la primera vez que ocurre algo así. Ya en el año 2010, un juzgado de Badajoz ya otorgó el cuidado de forma compartida de un perro en periodos de 6 meses cada uno.

La nueva sentencia llega a parecerse mucho a una sentencia sobre el cuidado de los menores tras la separación de sus progenitores, habla de horarios, de gastos, etc., lo cual nos hace preguntarnos si es que nuestro ordenamiento jurídico y nuestros trubunales de justicia otorgan mayores derechos a un perro que a un niño.

Efectivamente, la sociedad va demandando cada vez más que se respeten los derechos de los menores a la vida familiar, relacionándose en un plano de igualdad con ambos progenitores, lo que vendría siendo una crianza o una custodia compartida de los menores, siempre atendiendo el interés superior del menor. De la misma forma, en el ámbito de los juzgados españoles, las sentencias de Tribunal Supremo y Tribunal Constitucional hablan de que es el sistema que más favorece el interés del menor, si se dan las ciscunstancias para ello. A nivel internacional, el Consejo de Europa hace lo propio (ver resolución 2079/2015) explicando en qué consiste o cómo debe preservarse el derecho a la vida familiar de los menores cuyos padres no conviven.

Las legislaciones autonómicas también van por esa vía. Ya son muchas las leyes autonómicas que hablan de la custodia compartida de forma preferente (no automática), siempre velando, como no puede ser de otra forma, por el interés superior del menor, e incluso muchas veces se ha hablado de legislación nacional (hay una ILP en marcha, veremos cómo acaba).

Pero la realidad del día a día en los juzgados es algo diferente, y bien lo sabemos los que hemos pasado por ahí. El varón debe demostrar por un lado que es buen padre (a la madre se le suele presuponer) y si tiene suerte, conseguirá un fallo en ese sentido del juzgado, en un plazo indeterminado.

Tras todo ello, podríamos seguir pensando que conseguir la custodia compartida en un espacio de tiempo tan breve, y pensando en el interés del perro y del menor en cada caso, respondería afirmativamente a la pregunta, pero debemos entrar más al fondo de la cuestión, observando las motivaciones de las sentencias, donde se cae todo el argumento. El perro es un objeto de derecho, es decir, es propiedad de sus dueños, por lo que estos últimos tienen derechos sobre ellos, mientras que los menores son sujetos de derecho, es decir, son los menores los que tienen el derecho de ver a sus padres (no los padres de ver a sus hijos), lo cual hace que los casos no sean comparables en absoluto. A nadie se le ocurriría solicitar por ejemplo una prueba psicosocial a la unidad familiar con un perro (¿o sí?).

Por lo tanto, pese a las frases del tipo “mi hijo”, “me lo quitan”, etc., que denotan una conciencia subjetiva de propiedad del menor y que esperemos que acaben de una vez por desaparecer de nuestro vocabulacio (a ver si salimos de una vez de las cavernas, que ya estamos en el siglo XXI, o eso creo), no podemos concluir que el perro tenga más derechos, ya que directamente no es algo que se haya enjuiciado.

Sea como sea, espero que algún día podamos decir que en España se respetan los derechos de los menores ala vida familiar y, sobre todo, no haga falta esperar largo tiempo para que salga una sentencia que debería ser prioritaria en todo el sistema judicial al ser los más débiles (nuestros hijos) precisamente los que debemos proteger más.

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