Duplicado de Tarjeta Sanitaria en caso de separación.

Cambios en la sociedad.

Muy lejos quedan ya aquellos tiempos en los que los padres de familia, aquellos señores con bigote que salían por la mañana corbata al cuello a ganarse su pan y el de su familia, se enteraban por la noche, al llegar a casa, de las incidencias que podían haber surgido en el seno de la familia. La alegría con la que podíamos verles los más pequeños al llegar a casa, las ganas de estar con ellos, de que nos contase un cuento para dormir, de que tuviese unos minutos para hacernos cosquillas ya acostados, es algo que quedará en el recuerdo de todos aquellos que lo hayan vivido.

No era ni bueno ni malo, era así, la sociedad estaba montada de aquella manera, y era muy raro ver a un padre acompañando a su hijo al médico por ejemplo (qué cara habría puesto el jefe, y que choteo se habría producido en la oficina si se le hubiera ocurrido decir “voy un momento al pediatra, que el niño está malito”). Eso sí, sin duda habría repartido alegría entre sus compañeros de trabajo, que no habrían tardado mucho en hacer chistes de corte sexista y dudando de su virilidad.

Pero hace ya mucho tiempo que el mundo ha cambiado, la sociedad dio un giro de 180 grados en lo referente al cuidado de los menores y a la corresponsabilidad parental, resultando que hoy en día los padres se involucran (o deberían involucrarse) en plano de igualdad en todo aquello relacionado con el cuidados de los hijos: cambiar pañales, hacer la papilla, el biberón, ir al pediatra, ir a las reuniones del cole… en definitiva, los padres han tomado un rol activo en el cuidado de los niños.

Y no es una casualidad, el feminismo clásico, el que buscaba la igualdad entre hombres y mujeres, así lo revindicaba: los hombres tienen manos, tienen corazón, tienen sentimientos, tienen capacidad, … por lo que pueden limpiar, cuidar a los niños, ir a la compra, … y, como no podía ser de otra manera, lo consiguieron.

Necesidad de la segunda tarjeta sanitaria en caso de separaciones con hijos.

Pero llegó el “Tío Paco con las rebajas”. Esa forma de involucrarse y participar en la vida diaria de los menores por parte de sus padres, junto con el fin del “matrimonio hasta que la muerte nos separe”, nos da situaciones antes impensadas en los juzgados de familia. Padres que se niegan a separarse de sus hijos, que quieren seguir educándolos, cuidándolos y disfrutando de ellos tal y como lo hacían antes de separarse. Padres que se niegan a que sus hijos sean “huérfanos de padres vivos”.

Pero por el otro lado, esa conciencia en algunas madres de propiedad sobre los menores, unido a la radicalización del feminismo, hacen ver a esos menores y sus pertenencias como algo privativo de las madres, como objetos de derecho (y no sujetos de derecho, como realemnte son).

Aparte de los conflictos que se dan en los juzgados como resultado de esas mentalidades tan diferentes, y quede como quede el proceso, luego viene el día a día. Y, aunque muchas sentencias indican expresamente que los menores irán de una vivienda a la otra con toda su documentación (incluida la tarjeta sanitaria), la realidad es que todavía hay madres que se niegan a facilitarla, y prefieren retenerla, como si el ceder su uso fuera algo que les robasen.

Y ya tenemos el problema montado. Tratar de denunciar la negativa a facilitar la Tarjeta Sanitaria es totalmente estéril, por lo que los menores se quedan sin la posibilidad de una asistencia sanitaria ágil cuando están con el progenitor contrario, siendo relamente los menores los perjudicados por parte de las super-mamis.

Todavía hay administraciones que se resisten.

Mientras que algunas administraciones sanitarias, como la valenciana, dan en el momento y de forma gratuita una segunda tarjeta sanitaria, otras parece que se resisten.

Leo con asombro en la web de la Asociación de Padres de Familia Separados de Burgos, que la Junta de Castilla y León se resiste a ello, argumentando que ellos no son responsables del interés superior del menor, e instando a los progenitores a que colaboren en este fin, debiendo viajar el menor con la tarjeta. Eso ya lo sabíamos, pero ¿qué pasa si una de las partes no cumple? ¿se debe quedar el menor sin asistencia sanitaria?

Efectivamente, las madres y los padres deben colaborar por el bien de los menores, pero no es un secreto que la imposición de una de las partes perjudica gravemente el interés del menor, y que las administraciones lo tienen sencillo para echar una mano. Igualmente que es responsabilidad de los padres dar alimentos a sus hijos, y existen los comedores escolares (donde se persigue un interés claramente asistencial para con los menores), tampoco pasaría nada porque una administración pública, dedicada al ámbito sanitario, hiciera todo lo que esté en su mano para defender los derechos de los más vulnerables.

Esa resistencia nos hace ver que todavía queda mucho por recorrer en la mentalidad e inercia de unas adminstraciones públicas ancladas en el pasado.

 

Galicia, muy cerca de la Custodia Compartida

Recogidas las firmas necesarias para presentar una ILP ante el parlamento regional.

La Asociación Gallega de Padres y Madres Separados, tras sólo 8 meses desde que se aprobó la admisión a trámite de la Iniciativa Legislativa Popular que promovieron, ha conseguido ya las preceptivas 10.000 firmas que se necesitan para llevarla al Parlamento Gallego, según indica la Ley  7/2015,  de  7  de  agosto,  de  iniciativa  legislativa  popular  y participación ciudadana en el Parlamento de Galicia.

Si hace unos días indicábamos que Galicia se acercaba más y más a la Custodia Compartida con el apoyo del Presidente de la Junta de Galicia a la misma, la presentación de las 10.000 firmas preceptivas obligará a los diferentes partidos políticos a definirse y tomar una postura concreta y pública ante una demanda social cada vez más generalizada en todas partes del territorio nacional.

Cabe recordar la grandísima muestra de fuerza social que hicieron desde las diferentes asociaciones del País Vasco, al presentar 100.000 firmas (20.000 más de las necesarias)  para la ILP de esa Comunidad, lo cual refleja un gran cambio social hacia la aceptación de los nuevos modelos de familia y la ruptura de los estereotipos previamente aceptados de padres proveedores.

Fruto de esa fuerza social y de las diferentes legislaciones autonómicas en esa vía, el parlamento nacional también está debatiendo el tema y se anuncia una ley a nivel nacional. ¿Estarán los políticos a la altura que demuestran los ciudadanos? ¿Se dejarán llevar por criterios políticos para negar lo que la inmensa mayoría de los españoles les demandan?